7 días en Uzbekistán: itinerario Bujará – Samarcanda – Taskent
Una semana en Uzbekistán son tres ciudades de la Ruta de la Seda: Bujará, Samarcanda y Taskent. Organicé el itinerario de oeste a este: empecé por la ciudad más lejana y fui acercándome poco a poco a la capital. Aquí os cuento cómo repartí los días, cómo me moví entre ciudades y qué me dio tiempo a ver en cada una.

Cómo está organizado este itinerario
Bujará, 3 días; Samarcanda, 2 días; Taskent, el resto de la semana. Entre Bujará y Samarcanda fui en autobús, y de Samarcanda a Taskent, en tren. Ninguno de los dos trayectos ocupa más de media jornada, así que no se pierde ningún día entero en la carretera.
¿Por qué en este sentido y no al revés? En Taskent está el principal aeropuerto internacional del país. Si empiezas por Bujará, te vas acercando poco a poco al punto de salida y pasas la última noche en la ciudad desde la que vuelas. Si tus billetes son distintos, el itinerario funciona perfectamente en sentido contrario.
Unas palabras sobre las ciudades, por si estás empezando a situarte. Bujará es un casco antiguo compacto donde casi todo queda a un paseo: madrasas, minaretes y cúpulas comerciales siguen en pie igual que hace siglos. Samarcanda es la ciudad de los grandes conjuntos: el Registán, Shah-i-Zinda, Gur-e-Amir, todo monumental y solemne. Taskent es una capital moderna con arquitectura soviética, el metro más bonito de Asia Central y un bazar enorme.
Día 1. Bujará: el casco antiguo y Poi-Kalyan
El primer día lo dediqué al centro de Bujará. Aquí no hace falta transporte: de las cúpulas comerciales a la plaza Poi-Kalyan hay pocos minutos a pie. Mi principal recomendación es alojarse cerca del centro histórico: así, tanto de día como de noche, todo queda a un paso del hotel.

El gran conjunto de la ciudad es Poi-Kalyan: un minarete del siglo XII de 48 metros, la mezquita Kalyan y la madrasa Mir-i-Arab, que sigue en activo. La entrada a la plaza es libre; solo se paga la mezquita (unos 30.000 sums, ~2,5 $ / 2,3 €). Al lado está la madrasa de Abdulaziz Khan, con las bóvedas de mocárabes más impresionantes de la ciudad: el patio es gratuito y, por una entrada simbólica (~20.000 sums), te dejan pasar a una antigua aula con un museo de talla en madera.
Por la noche, volved sin falta a Poi-Kalyan: con la iluminación, la plaza no se parece en nada a la de día.


Bujará de noche: el minarete Kalyan y las columnas de madera de la mezquita Bolo-Hauz
Tenéis el recorrido detallado por todos los rincones del casco antiguo —con precios, GPS y orden de visita— en una guía aparte: Bujará, Uzbekistán — 8 lugares imprescindibles: guía completa.
Día 2. Bujará: el Ark, el mausoleo de los samánidas y el palacio del emir
La mañana del segundo día es para la zona oeste del centro, de nuevo todo a pie. La ciudadela del Ark, residencia de los gobernantes de Bujará con sus enormes murallas de adobe, lleva entre una hora y hora y media contando los museos del interior. Enfrente está la mezquita Bolo-Hauz, con un iwán sostenido por veinte columnas talladas: otros veinte minutos. Después, cruzando el parque, llega el mausoleo de los samánidas, uno de los edificios más antiguos de Asia Central (siglos IX–X): un pequeño cubo de ladrillo cuya decoración es la propia obra de fábrica; al lado, el mausoleo Chashma-Ayub, con su curiosa cúpula cónica. Siendo sincera, todo este programa se termina a la hora de comer, así que dejé para la tarde el palacio del emir.


Después de comer, coged un taxi hasta Sitorai Mokhi-Khosa, la residencia de verano del último emir de Bujará, a 20–30 minutos del centro. El palacio es un lugar inesperado: por fuera, una puerta con mosaicos como los de una madrasa; por dentro, el Salón Blanco, con ganch tallado (yesería de alabastro) sobre una base de espejos, lámparas de cristal y estufas de azulejos traídas de San Petersburgo. No vi esa mezcla de Oriente y Europa en ningún otro sitio de Uzbekistán. Para el palacio y sus tres museos, contad con dos o tres horas.


Sitorai Mokhi-Khosa, el palacio de verano del último emir de Bujará

Todos los detalles del palacio y de sus salas, en un artículo aparte: Sitorai Mokhi-Khosa, el palacio del último emir en Bujará.
Día 3. Bujará: Chor-Bakr, plov y Chor-Minor
Por la mañana, Chor-Bakr, la necrópolis de la familia de los jeques Juybari en una antigua aldea de las afueras, a 20 minutos en taxi del centro. La llaman «la ciudad de los muertos»: tiene sus propias calles, patios y puertas, solo que en lugar de casas hay panteones familiares. Y sin embargo no es un sitio nada sombrío: un jardín, un estanque con patos, pavos reales y casi ningún turista. Con un par de horas basta; el recorrido detallado está en el artículo Necrópolis de Chor-Bakr, Bujará — guía completa.


Chor-Bakr: la necrópolis tiene sus propias calles y plazas

La comida de ese día es la excusa perfecta para probar el plov de Bujará. Aquí lo preparan hacia el mediodía y, al caer la tarde, en muchos sitios sencillamente se acaba: no lo dejéis para la cena. Dónde encontrar plov y un café decente en Bujará, al final de la guía de Bujará.
Después de comer, acercaos andando a Chor-Minor, la pequeña madrasa de cuatro torres en medio de un barrio residencial. No se parece a ningún otro monumento de la ciudad y está rodeada de casas normales: aquí llegan menos turistas y el barrio vive a su ritmo. El resto del día: cúpulas comerciales, recuerdos y la última tarde en el casco antiguo.

Día 4. Autobús a Samarcanda y el Registán al atardecer
Por la mañana, traslado. De Bujará a Samarcanda hay unos 270 kilómetros y el autobús tarda 4–5 horas. Es una opción diurna muy cómoda: autobuses interurbanos modernos con aire acondicionado y, a diferencia del tren de alta velocidad, no hace falta comprar los billetes con un mes de antelación.

El billete se puede comprar de dos formas: online en la web oficial de las estaciones de autobuses, avtoticket.uz, o en la taquilla de la estación; yo lo compré en taquilla y había plazas libres. Cuesta en torno a 90.000–110.000 sums (~7–9 $ / 6,5–8,5 €); los precios cambian, los actuales se ven en la web. La estación de autobuses de Bujará no está en el casco antiguo, así que contad con 15–20 minutos de taxi.
El autobús llega a la estación de Samarcanda, que está en un extremo de la ciudad. No es problema: pedís un taxi por aplicación y en 15–20 minutos estáis en el centro. El trayecto sale por unos 15.000–25.000 sums (~1,5–2 $ / 1,4–1,9 €).
Autobús Bujará → Samarcanda
- Distancia: ~270 km, 4–5 horas de viaje
- Billetes: online en avtoticket.uz o en la taquilla de la estación
- Precio: ~90.000–110.000 sums (~7–9 $ / 6,5–8,5 €)
- Estación de Bujará: fuera del casco antiguo, 15–20 minutos en taxi
- Llegada: estación de autobuses en un extremo de Samarcanda; de ahí, taxi por aplicación hasta el centro (~15.000–25.000 sums)
Una vez instalados, id al Registán hacia las 16–17 h. Es la plaza mayor de Samarcanda y probablemente el lugar más famoso de toda Asia Central: tres madrasas de los siglos XV–XVII cubiertas de mosaico del suelo a las cúpulas. La gracia de llegar a media tarde es que, con una sola entrada (~100.000 sums, ~8 $ / 7,5 €), veis la plaza tres veces: con luz de día, al atardecer y con la iluminación nocturna.



El análisis completo de la plaza —para qué se construyó cada madrasa, qué hay dentro y cómo recorrerlo todo— está en el artículo Plaza del Registán, Samarcanda: guía completa.
Día 5. Samarcanda: Gur-e-Amir, artesanía y Shah-i-Zinda al atardecer
Empezad la mañana en Gur-e-Amir, el mausoleo de Tamerlán, cerca del Registán. Por fuera es una cúpula turquesa acanalada con dos minaretes; por dentro, una sala con las paredes y la cúpula cubiertas de pan de oro. La entrada para extranjeros cuesta 50.000–75.000 sums (~4–6 $ / 3,5–5,5 €), los billetes se venden allí mismo y conviene llevar efectivo. Por la mañana es cuando está más tranquilo: los grupos grandes llegan a mediodía.


Gur-e-Amir: el mausoleo de Tamerlán por fuera y por dentro
A mediodía, pasaos por el centro de artesanía instalado en un antiguo caravasar y por los talleres de los artistas: es el momento más tranquilo para elegir cerámica sin prisas.

A media tarde, subid a la mezquita Hazrat-Khizr: está en una colina justo enfrente de Shah-i-Zinda, así que es cómodo verlas seguidas. Dentro hay un iwán pintado y una terraza con vistas a la ciudad; la entrada es barata (~20.000 sums, ~1,5 $ / 1,4 €).

Shah-i-Zinda —la avenida de mausoleos que se construyó durante casi ochocientos años, del siglo XI al XIX— la dejé para el final del día, y no por casualidad. Lo mejor es llegar una hora antes de la puesta de sol: primero la mayólica atrapa la última luz, luego se enciende la iluminación y los pasajes estrechos entre los panteones se ven completamente distintos que de día. Al atardecer, además, los grupos se dispersan: es un lugar de peregrinación en activo y de día el flujo de gente es constante.




Shah-i-Zinda: ochocientos años de construcción y decenas de tonos de azul
Cené en el Karimbek, un restaurante grande de ciudad al que van los propios samarcandíes: brochetas, baklava y una tetera de té salen por unos 10 $ (9 €) por persona.

Cómo repartí el tiempo entre todos estos lugares, en la guía Samarcanda en 2 días — guía de la ciudad; y sobre Shah-i-Zinda y Gur-e-Amir hay artículos detallados aparte: Shah-i-Zinda: guía de la avenida de mausoleos de Samarcanda y El mausoleo Gur-e-Amir en Samarcanda.
Día 6. Tren a Taskent
De Samarcanda a Taskent lo más cómodo es el tren: unos 300 kilómetros. Yo fui en el Sharq, el clásico tren diurno que cubre la línea Taskent – Bujará pasando por Samarcanda: los vagones van divididos en compartimentos con butacas y mesita, y el viaje dura unas tres horas y media. Su gran ventaja es que los billetes se compran sin problema con solo unos días de antelación. También existe la opción rápida, el Afrosiyob (un Talgo español que alcanza los 250 km/h), que hace el mismo tramo en 2 horas y 10 minutos. Pero tiene truco: los billetes, sobre todo en temporada, se agotan con semanas de antelación, así que hay que comprarlos con mucho margen.



Nuestro Sharq a Taskent
Tren Samarcanda → Taskent
- Sharq y trenes convencionales: 3,5–4 horas, hay billetes incluso con pocos días de margen; 2.ª clase ~200.000 sums (~16 $ / 15 €)
- Afrosiyob (alta velocidad): 2 horas 10 minutos, clase turista ~294.000 sums (~23 $ / 21 €), comprar con 2–4 semanas de antelación
- Dónde comprar: la web oficial eticket.railway.uz, la app Uzbekistan Railways o la taquilla de la estación
Al caer la tarde ya estáis en Taskent. Si quedan fuerzas, dad un paseo por el centro: la plaza de Amir Temur, la calle peatonal y el arco Ezgulik de la plaza de la Independencia, iluminado de noche.

Día 7. Taskent: el bazar Chorsu, el metro y la casa Polovtsev
Empezad el último día en el bazar Chorsu: aquí se va al mercado por la mañana, que es cuando está más vivo. Especias, fruta seca, frutos secos, halva, puestos de comida preparada… conviene venir con hambre y con efectivo. Es también el sitio perfecto para comprar todo lo comestible que queráis llevaros a casa.



Especias y fruta seca: a por ellas vienen a Chorsu los propios taskentíes
Desde el bazar lo más cómodo es moverse en metro: la estación Chorsu está al lado. El metro de Taskent se inauguró en 1977, el primero de Asia Central, y cada estación tiene su propia decoración: en Kosmonavtlar, medallones con cosmonautas; en Uzbekistan, lámparas con forma de cápsulas de algodón abiertas; en Alisher Navoi, cúpulas azules como las de una madrasa. El billete cuesta unos 1.700 sums (~0,15 $ / 0,14 €).



Kosmonavtlar y Uzbekistan: cada estación tiene su tema
Para comer podéis acercaros al Centro del Plov Besh Qozon (dirección: Iftixor ko’chasi, 1, justo al pie de la torre de televisión; en la aplicación de taxi aparece por su nombre), donde preparan el plov en calderos enormes a fuego abierto. Mejor llegar hacia el mediodía, antes de que se acabe. Si no apetece desplazarse, en los puestos del propio Chorsu también se come bien.
Después de comer, el Museo de Artes Aplicadas en la casa Polovtsev: por fuera, una mansión corriente de principios del siglo XX; por dentro, salas cubiertas por completo de ganch tallado y pintura mural, más una colección de cerámica, bordados y miniaturas. La entrada cuesta unos 40.000 sums (~3 $ / 2,8 €).


La casa Polovtsev: fachada modesta e interiores nada modestos
Desde allí queda cerca Human House, una galería-tienda de artesanos locales donde comprar cerámica, suzani y postales de artistas de la ciudad, y de paso tomar un té en el patio. La entrada es libre.

El itinerario detallado por la capital en un día —con todas las direcciones y el orden de las paradas— está aquí: Taskent en un día: guía completa a pie; y sobre la casa Polovtsev hay un artículo aparte: Museo de Artes Aplicadas de Taskent.
Información práctica
Uzbekistán en 7 días, en resumen
- Itinerario: Bujará (3 días) → autobús → Samarcanda (2 días) → tren → Taskent (2 días)
- Cómo llegar desde España: no hay vuelos directos desde Madrid ni Barcelona; la conexión habitual es vía Estambul con Turkish Airlines hasta Taskent (también hay opciones vía otros hubs)
- Cómo llegar a Bujará: vuelo interno desde Taskent (~1 hora) o tren nocturno; Bujará tiene su propio aeropuerto
- Moneda: el sum uzbeko (UZS); 1 $ ≈ 12.000–13.000 sums. Aceptan tarjeta en hoteles y restaurantes, pero para bazares, entradas y taxis hace falta efectivo
- Taxi: las aplicaciones de taxi funcionan en las tres ciudades; un trayecto urbano rara vez supera los 2 $ (2 €)
- Conexión: la SIM local se compra en el aeropuerto con el pasaporte y es barata
- Cuándo ir: de abril a junio y de septiembre a octubre. En julio y agosto se superan con regularidad los 35 °C
- Visado: los ciudadanos españoles entran sin visado hasta 30 días; las normas cambian, comprobadlo antes del viaje
Un apunte sobre la comida: el plov en Uzbekistán no es una guarnición, es el plato principal, y en cada ciudad lo preparan a su manera; probadlo en las tres y comparad. Del resto: brochetas, samsas de tandur, panes planos y, en los bazares, halva y fruta seca.
Y sobre el ritmo. Siete días para tres ciudades es un ritmo cómodo: sin carreras, pero sin días vacíos. Si hay que recortar, el programa del tercer día de Bujará se reparte fácilmente entre los dos primeros, y Taskent se reduce a un solo día. Y un octavo día, si lo tenéis, yo se lo daría a Bujará: es donde más apetece pasear sin plan.
A modo de conclusión
Uzbekistán me resultó un país muy cómodo para viajar por libre: el transporte entre ciudades es fácil de entender, los billetes se compran online y el taxi es barato. Una semana da para ver las tres ciudades con calma. Y si os quedáis con ganas de más, en el oeste del país está Jiva, que yo me guardé para el próximo viaje.
FAQ
Una semana es el mínimo razonable para las tres ciudades principales: 3 días en Bujará, 2 en Samarcanda y 1–2 en Taskent. Con 10 días se puede añadir Jiva, la cuarta ciudad de la Ruta de la Seda, en el oeste del país.
En autobús (4–5 horas, ~90.000–110.000 sums) o en tren. Los billetes de autobús se venden online en avtoticket.uz y en la taquilla de la estación. El autobús llega a la estación situada en un extremo de Samarcanda; de ahí al centro, 15–20 minutos en taxi pedido por aplicación.
Para el Afrosiyob de alta velocidad, sí: con 2–4 semanas, sobre todo en primavera y otoño. Para los trenes convencionales y el Sharq suele haber billetes con pocos días de margen. Lo más cómodo es comprarlos en eticket.railway.uz o en la app Uzbekistan Railways.
De abril a junio y de septiembre a octubre: hace calor, pero no agobia. En verano la temperatura supera con regularidad los 35 °C y visitar las ciudades de día se hace duro. En invierno hay pocos turistas, pero puede hacer frío y estar todo gris.
No hay vuelos directos desde Madrid ni Barcelona. La conexión habitual es vía Estambul con Turkish Airlines hasta Taskent; el trayecto total ronda las 10–12 horas con escala. Los ciudadanos españoles no necesitan visado para estancias de hasta 30 días.
No. Las entradas cuestan 2–8 $ (2–7,5 €), un trayecto en taxi por la ciudad, 1–2 $, y una cena en un buen restaurante, 10–15 $ (9–14 €) por persona. El grueso del gasto son los vuelos y los hoteles.
Sí, el itinerario es simétrico: Taskent → Samarcanda → Bujará funciona igual de bien. Empezar por Bujará conviene si vuelas de vuelta desde Taskent: así terminas el viaje en la ciudad de salida.
Sí, es uno de los países más tranquilos de la región para los turistas. La gente es amable y trata a los viajeros con curiosidad. Basta con las precauciones estándar de cualquier viaje.