Jardín Botánico Atlántico de Gijón: qué ver, precios y cómo llegar

El Jardín Botánico de Gijón está a las afueras de la ciudad y se llega en un autobús urbano normal. Dentro hay un laberinto de laurel con un faro en el centro, un robledal con árboles de trescientos y cuatrocientos años, un huerto con berenjenas blancas y salas donde te cuentan cómo de la corteza del sauce salió la aspirina.

El Jardín Botánico Atlántico de Gijón: qué es este lugar

Es uno de los sitios que siempre recomiendo visitar en Gijón si te gustan la naturaleza y los parques. De verdad merece la pena, y además es muy fácil combinarlo con la Universidad Laboral, el edificio monumental con torre que está justo enfrente.

Gijón (Xixón en asturiano) es la ciudad más grande de Asturias, a orillas del Cantábrico. El jardín botánico está en las afueras, al este de la ciudad.

La Universidad Laboral se construyó a mediados del siglo pasado como un gran complejo educativo, y hoy se dice que es el edificio más grande de España. Su torre, de unos ciento treinta metros, se ve desde casi cualquier punto y sirve para orientarse. Ahora dentro funciona el centro cultural Laboral Ciudad de la Cultura, y se puede visitar con guía: la plaza con columnata, el teatro, la iglesia con su enorme cúpula y la subida en ascensor al mirador de la torre, desde donde se ven la ciudad y la costa. Pero también sin visita guiada puedes ver el espacio interior y subir a la torre. Hay una entrada combinada para la visita y el jardín botánico, así que da tiempo a todo en un solo día.

Su nombre oficial es Jardín Botánico Atlántico. Se inauguró a principios de los 2000 y está dedicado a las plantas de las regiones atlánticas a ambos lados del océano. En un solo paseo pasas de la cordillera Cantábrica a un humedal canadiense con arroz salvaje, y de ahí a un pinar que parece de Escandinavia. Si conoces el Real Jardín Botánico de Madrid, este es otra cosa: mucho más grande, a las afueras y con mucho bosque atlántico. El jardín se divide en cuatro zonas: Entorno Cantábrico, Factoría Vegetal, Jardín de la Isla e Itinerario Atlántico.

Me quedé sorprendida de lo cuidado que está todo. Los caminos están limpios, cada planta tiene su etiqueta con el nombre en latín, español e inglés, y en cada zona hay un panel con un mapa y explicaciones. En varios edificios hay exposiciones que se leen con gusto incluso de adulto, y con niños todavía más. Mucho está también en inglés, pero no todo: algunas vitrinas y paneles históricos están solo en español.

Bonsái y programa de actividades

Bonsái de hoja pequeña con la copa en varios pisos expuesto en el Jardín Botánico de Gijón

Nada más entrar hay una colección de bonsáis. En la entrada llévate el mapa en papel: todas las colecciones están numeradas, y con los números es fácil orientarse. También hay un mapa grande en un panel.

Gran mapa ilustrado del Jardín Botánico de Gijón con sus cuatro zonas temáticas, junto a la entrada

Qué ver en el Jardín Botánico de Gijón

Te lo cuento en el orden en que lo recorrí yo. Los números entre paréntesis son los de las colecciones en el mapa del jardín.

1. Entorno Cantábrico: montañas, turberas y dunas

A la derecha de la entrada empieza el Entorno Cantábrico. Entre la cordillera Cantábrica y el mar hay paisajes muy distintos, y aquí se muestran las plantas de los espacios abiertos: alta montaña (9), turberas (8), dunas costeras (6) y marismas (7). Hay muchas rocas, hierba seca y arbustos.

Torre de la Universidad Laboral vista entre abedules desde el Jardín Botánico de Gijón
La torre de la Universidad Laboral
Hierbas secas doradas junto a un camino de grava en el Entorno Cantábrico del Jardín Botánico de Gijón

En la zona de dunas hay una barca de pesca de madera de verdad sobre la arena, y al lado un panel sobre la carpintería de ribera, la construcción tradicional de barcos en la costa. Antes se hacían de roble y castaño, una madera resistente que aguanta bien la humedad. Pero estos árboles crecen despacio, así que desde mediados del siglo XIX se empezó a usar pino y eucalipto.

Zona de dunas costeras

Brezos y hierbas con la torre de la Universidad Laboral al fondo, Jardín Botánico de Gijón

2. El laberinto de laurel con un faro

Junto a la alta montaña empieza el laberinto, uno de los rincones más divertidos del jardín. Los setos de laurel son más altos que una persona.

Pasillo estrecho entre altos setos de laurel con la torre de la Laboral al fondo en el laberinto de Gijón

En el centro hay un pequeño faro blanco con el tejado rojo. Es una réplica del faro de Cabo de Torres, en el oeste de Gijón, y en la veleta pone 1923. El reto es llegar hasta el faro, y te metes en callejones sin salida más de una vez.

Réplica blanca del faro de Cabo de Torres con cúpula roja en el centro del laberinto de laurel
Réplica del faro de Cabo de Torres
Linterna roja y veleta de la réplica del faro asomando sobre los setos de laurel en Gijón

Dentro del faro hay una maqueta en tres dimensiones de cómo es una planta por dentro: células y vasos aumentados muchísimas veces. Nosotros tenemos venas y arterias, y las plantas tienen sus propios vasos. Por unos sube el agua con sales minerales desde las raíces hasta las hojas, y por otros se reparten por toda la planta los azúcares que se forman en la fotosíntesis. Si vas con niños, no te pierdas el interior del faro.

Maqueta gigante de células y tejido vascular de una planta dentro del faro del laberinto, Jardín Botánico de Gijón
La maqueta dentro del faro
Detalle de la maqueta ampliada de células y vasos vegetales dentro del faro del laberinto, Jardín Botánico de Gijón
Células y vasos de una planta
Torre del reloj de la Universidad Laboral sobre los árboles bajo un cielo nublado en Gijón

Junto al laberinto hay dos paneles que me gustaron mucho. El primero, «Héroes y villanos de nuestras plantas», habla de la psila del laurel, un insecto diminuto que chupa la savia de las hojas y hace que se enrosquen. Contra ella el jardín no usa productos químicos: suelta una chinche depredadora, Anthocoris nemoralis, que encuentra a la psila por sus secreciones dulces. El panel está dibujado como un cómic, así los niños lo entienden mejor. El segundo explica cómo es por dentro el tallo del laurel, lo mismo que enseña la maqueta del faro, pero con esquemas. Está en español y en inglés.

Rama de romero florecida con pequeñas flores moradas en el Jardín Botánico de Gijón
Romero

Y así se ve el laberinto desde arriba:

Laberinto de setos de laurel con un pequeño faro blanco y rojo en el centro, Jardín Botánico de Gijón

3. Bioma boreal americano: humedal de arroz salvaje y arces

Detrás del laberinto empieza la parte americana del Itinerario Atlántico. «Boreal» quiere decir del norte: es la franja de bosques de coníferas, turberas y lagos que atraviesa Canadá y Escandinavia. Aquí hay bosques de pícea negra (41) y de pino de Banks (42), una turbera con arándano rojo (46) y un humedal con arroz salvaje (45). Esta zona solo conecta con el laberinto: desde aquí no se puede pasar al resto del Itinerario Atlántico. Así que vi la parte americana y volví a la entrada.

El arroz salvaje (Zizania palustris) crece en la región de los Grandes Lagos, y los pueblos indígenas de Norteamérica lo recolectan desde hace muchísimo tiempo. Se llama arroz por su parecido: los granos son largos y oscuros, pero no es pariente del arroz asiático. En otoño, las aves migratorias se alimentan en estos humedales.

Humedal con arroz salvaje

Camino de grava serpenteante entre pinos y hierbas con la torre de la Laboral en el Jardín Botánico de Gijón

El panel sobre el pino de Banks (Pinus banksiana) cuenta que estos bosques crecen en lugares secos y pedregosos y aguantan bien los incendios.

Por el camino te vas encontrando fuentes de agua potable, en el jardín hay varias.

Fuente de agua potable con caño de acero inoxidable en el Jardín Botánico de Gijón

En el bosque de ribera con aliso americano (44) crecen arces. Los pueblos indígenas del este de Norteamérica hacían cada primavera cortes en la corteza del arce y recogían la savia dulce, con la que preparaban sirope. Para un litro de sirope hacen falta entre treinta y cuarenta litros de savia. Canadá sigue siendo hoy el mayor productor de sirope de arce del mundo.

Arce

4. Jardín de la Isla: puentes, estanques e historia de la finca

Desde la entrada pasé junto a la colección de helechos (5) y crucé el río Peñafrancia hasta el Jardín de la Isla. Es la parte más antigua del botánico, la antigua finca del industrial gijonés Florencio Valdés. El jardín se creó en la segunda mitad del siglo XIX. Cerca de la entrada hay estanques con plantas acuáticas (25), puentecillos de ladrillo con barandillas blancas y helechos arborescentes; más adelante, arbustos ornamentales (18) y plantas de Oriente (17).

Flores rosas de begonia resistente al frío con tallos rojos en el Jardín de la Isla, Gijón
Begonia resistente al frío (Begonia grandis)
Puente de ladrillo con barandillas blancas sobre un estanque cubierto de hojas otoñales, Jardín de la Isla, Gijón

Aquí no tienes la sensación de estar en una colección botánica, es simplemente un parque antiguo y bonito. Hay sombra y silencio, crecen begonias a lo largo de los puentes y los helechos arborescentes se inclinan sobre el agua.

Fresas silvestres y un puente sobre el estanque

Begonia y helecho arborescente

Begonias junto al puente

Nandina

A lo largo de un muro de piedra hay paneles sobre la historia de la finca. Hablan de la fábrica de vidrio de Valdés, de su familia y de cómo se amplió el puerto de Gijón en aquellos años. Hay muchas fotos antiguas de la casa y del jardín.

Florencio Valdés y su familia

La fábrica de vidrio y el puerto de Gijón

El jardín y la casa de la finca en fotos antiguas

5. Los pabellones: historia de los jardines y flora cantábrica

Desde el Jardín de la Isla pasé junto a los frutales del Nuevo Mundo (11) hasta la parte alta de la Factoría Vegetal. Aquí hay dos pabellones con exposiciones y, al lado, aseos. No te saltes los pabellones: tienen algunos de los paneles más interesantes del jardín.

Rosas de color coral en flor en el Jardín Botánico de Gijón, Asturias, en el norte de España

En la sala dedicada a la Cordillera Cantábrica cuentan el clima, la flora y la protección de las plantas de la región, y hay una maqueta en relieve del terreno con un corte de las rocas. En la otra sala está la historia de los jardines: del Edén, Egipto y los Jardines Colgantes de Babilonia a la Alhambra de Granada, Versalles y los parques modernos. En el panel de los jardines árabes puedes oler jazmín y azahar. En unos cubos giratorios se cuentan las historias de plantas que trajeron a Europa los «cazadores de plantas». Por ejemplo, en los siglos XVI y XVII se llegaban a pagar hasta 1500 monedas de oro por un solo bulbo de tulipán.

Paneles expositivos sobre el clima, la flora y la conservación de las plantas cantábricas en el Jardín Botánico de Gijón
La sala de la flora cantábrica

Rosa y ásteres

6. Factoría Vegetal: huertos del Nuevo y del Viejo Mundo

La Factoría Vegetal es la parte del jardín dedicada a las plantas que usa el ser humano: comestibles, medicinales, aromáticas, rituales y melíferas (16). Junto a los pabellones crecen plantas de América, como el falso pimentero y el agave.

Plaza empedrada con mesas, macetas y un edificio tradicional con balcón de madera en el Jardín Botánico de Gijón
Mesas junto a los pabellones

Falso pimentero y agave

Los huertos se dividen en Nuevo y Viejo Mundo. En los huertos del Nuevo Mundo (15) crece lo que llegó a Europa desde América: calabazas, pimientos, maíz, tomates. En los del Viejo Mundo (14), sandías, okra, berenjenas, remolachas y puerros. Cada cultivo tiene su etiqueta con el nombre, el lugar de origen y un código QR. Incluso hay un bancal solo de malas hierbas y plantas de borde de camino (13).

Calabazas naranjas creciendo sobre tierra oscura en el huerto del Jardín Botánico de Gijón
Las calabazas vienen de América
Pimientos rojos madurando en las matas del huerto del jardín botánico
Los pimientos, también
Sandías con tagetes naranjas y bancales elevados de ladrillo en el huerto del jardín
Sandías y tagetes

Okra, de África oriental

Pequeños minikiwis colgando entre hojas verdes en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón
Minikiwi (actinidia)

Lo más inesperado del huerto son las berenjenas blancas de la variedad «White Egg». De verdad parecen huevos de gallina. De ahí viene la palabra inglesa eggplant: las primeras berenjenas que se vieron en Europa eran justamente blancas y ovaladas.

Berenjenas «White Egg»

Remolachas creciendo en tierra oscura con hojas de nervios rojos en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón
Remolacha

Fucsia y cítrico

7. Quintana de Rionda, una colmena viva y la antigua botica

Junto a los huertos está la Quintana de Rionda, una quintana asturiana tradicional: casa, cuadra, molino y hórreo. El hórreo es un granero de madera sobre pilares de piedra que se levanta del suelo para que ni los ratones ni la humedad lleguen al grano. En los pueblos asturianos todavía hay muchísimos.

Hórreo asturiano tradicional sobre pilares de piedra con tejado de teja y corredor de madera
Hórreo

En un muro de ladrillo hay una gran cabeza de bronce del Busgosu, el espíritu del bosque de la mitología asturiana: mitad hombre, mitad macho cabrío y guardián de los bosques. En el jardín hay un recorrido de realidad aumentada, «Los Secretos del Botánico»: con el móvil puedes encontrarte con personajes de las leyendas asturianas.

Escultura de bronce del Busgosu, espíritu del bosque de la mitología asturiana, en un muro de ladrillo
El Busgosu

En los edificios de la Factoría Vegetal también hay exposiciones. Lo primero que vi fue una colmena viva con paredes de cristal.

El panel de al lado te ayuda a encontrar la reina, las larvas y la miel. Y justo al lado hay una exposición sobre por qué los polinizadores están en peligro y qué puede hacer cada uno al respecto.

Panel informativo bilingüe que explica todo lo que se puede ver dentro de la colmena

En una de las salas han recreado el gabinete de un naturalista viajero.

Gabinete recreado de un naturalista con escritorio, maqueta de velero, violín y sillón

Después vienen las salas sobre plantas cultivadas. Un panel recuerda que Colón llevó al Nuevo Mundo trigo, vid y olivo, y que de allí llegó a Europa el maíz. En una vitrina hay mazorcas de distintas variedades, y hay escenas con maniquíes y herramientas antiguas.

Maniquí con una capa de paja sujetando un palo en un diorama de la exposición
Capa de fibras vegetales
Puente de madera, muros de piedra y la torre de la Laboral sobre los árboles otoñales

En el edificio de al lado hay un molino antiguo y, junto a él, una exposición sobre el pan y los cereales.

Antigua maquinaria de molino harinero de madera con sus muelas dentro de un edificio de piedra
Las muelas del molino

Pan, cereales y maíz

Me gustó la vitrina con envases gigantes de productos de todos los días: cacao, piña en almíbar, vino. Ves enseguida cuántas cosas del súper vienen de las plantas.

Réplicas gigantes de envases de alimentos, como cacao, piña en lata y botellas de vino

Bajo el tejado de uno de los edificios hay una antigua botica con su laboratorio: matraces, alambiques, tarros con hierbas secas y paneles sobre plantas medicinales.

La antigua botica

El ejemplo más claro es el sauce. Su corteza se usaba como analgésico desde la Antigüedad, de ella se aisló la salicina, y a partir de esta llegó el ácido acetilsalicílico, es decir, la aspirina.

Al lado hay un panel sobre plantas estimulantes: café, té, mate.

Decantador de cristal y botellas con extractos de plantas en una estantería de la antigua botica

8. Frutales del Viejo Mundo

En la parte baja de la Factoría Vegetal están los frutales del Viejo Mundo (12): granados, caquis, cítricos y nísperos europeos. Ojo, no es el níspero japonés de las fruterías: el níspero europeo es una fruta antigua que solo se come muy madura, cuando la pulpa se ablanda.

Granadas amarillas colgando de un granado en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón
Granado

Níspero europeo y caqui

Caqui naranja colgando entre las hojas en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

9. Bosques cantábricos: acebo y arce campestre

De aquí pasé por la parte oeste del Entorno Cantábrico: bosques (1), plantas acuáticas (4), matorrales (2) y prados (3). En la zona de bosque están los bosques típicos del norte de España, como los hayedos con mercurial perenne.

Sendero del bosque con luz suave y helechos en el Jardín Botánico de Gijón

En el sotobosque hay mucho acebo, que en otoño se llena de bayas rojas.

Acebo

Rama de acebo con bayas rojas brillantes en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Aquí también crece el arce campestre (Acer campestre), con sus hojas pequeñas y lobuladas.

Arce campestre

Rama de arce campestre con hojas verdes en el bosque del Jardín Botánico Atlántico de Gijón

10. De nuevo en el Jardín de la Isla: estanque, eucaliptos, pérgolas y la vieja pista de tenis

Luego volví a pasar junto a los frutales del Nuevo Mundo (11) y regresé al Jardín de la Isla.

Estanque con fuente bajo grandes árboles y hojas otoñales en el histórico Jardín de la Isla, Jardín Botánico de Gijón

Aquí hay arbustos ornamentales (18), rocallas (23), bulbosas (22) y camelias (19), y también un estanque con fuente bajo grandes árboles.

Ramas de cotoneaster cubiertas de pequeñas bayas rojas en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón
Cotoneaster

Coníferas y cedro

Pasarela entre árboles frondosos sobre el río Peñafrancia en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Aquí está la casa de la finca, y en el Jardín de la Isla se conserva además la pista de tenis más antigua de Asturias. En esta parte hay muchas pérgolas, esculturas antiguas, grandes plátanos de sombra y eucaliptos.

Flor roja de callistemon, el arbusto limpiatubos, en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón
Callistemon (limpiatubos)
Hojas otoñales naranjas y rojas en una rama del Jardín Botánico de Gijón

En otoño, las hojas aquí ya se ponen amarillas y rojas.

Rama con hojas que se vuelven naranjas y rojas en otoño en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Los eucaliptos son enormes, para verlos tienes que echar la cabeza hacia atrás.

Eucalipto

Estatua cubierta de musgo

Pérgolas y plátanos de sombra

11. Bioma boreal europeo: píceas, abedules y pinos

Detrás de la casa de la finca empieza la parte europea del Itinerario Atlántico. Aquí hay un bosque de píceas (26), aliseda boreal (27), abedulares (28), saucedas (29), pino silvestre (31) y una turbera con abedul enano (32). Sobre el suelo húmedo hay pasarelas de madera, y entre los árboles, grandes rocas. Un panel explica que el pino silvestre crece donde a otros árboles les cuesta: en suelos secos, pobres o, al contrario, encharcados.

Primer plano de finos tallos verdes de cola de caballo en la zona boreal del Jardín Botánico de Gijón
Cola de caballo

Bosque de píceas

Pasarela de madera con barandillas de cuerda entre abedules en el Jardín Botánico de Gijón

Abedules, pinos y pasarelas: parece un bosque del norte, en algún lugar de Escandinavia.

Tronco de abedul con la corteza blanca desprendiéndose y hiedra trepadora en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Casi todos los caminos de esta zona son pasarelas de madera.

A tus pies hay helechos, que en otoño se vuelven rojizos.

Fronda seca de helecho caída sobre una pasarela de madera en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

El pinar es luminoso, y el suelo está mullido por la capa de acículas.

Pinar de pino silvestre con un sendero serpenteante y helechos, Jardín Botánico de Gijón
Pino silvestre

Polipodio

12. Aliseda junto al río y robledal

Después el recorrido llega hasta el extremo del jardín, a los bosques templados europeos: la aliseda junto al río (35) y el robledal (36).

Pasarela de madera con barandillas junto a un plátano de tronco curvado en el bosque de ribera

Los senderos van unas veces por tierra y otras por pasarelas de madera.

Pasarela de madera con barandillas a través de un bosque umbrío en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Carbayo es como se llama en asturiano al roble común, y una carbayera es un robledal. Un panel junto al sendero cuenta que este bosque no se tala desde hace unos ciento cincuenta años.

Aquí hay humedad, silencio y casi nadie.

Aliseda

Estrecho sendero de tierra a través de un denso bosque verde en el Jardín Botánico de Gijón

Bajo los árboles crece mercurial perenne (Mercurialis perennis), una planta común en los bosques húmedos de hoja caduca de Europa, y en los troncos caídos hay muchos hongos.

Trametes

Grupo de pequeñas setas amarillas sobre un tronco cubierto de musgo en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Los senderos aquí son estrechos, con hierba alta a los lados.

13. La pradera de pícnic

Atravesando el bosque mixto (38), el sendero sale a una pradera con mesas de pícnic de madera, casi dentro del bosque. En el mapa es fácil encontrarla por los iconos de aseo y de fuente. Llévate algo de comer: aquí se está muy a gusto para sentarse a comer después de un par de horas de paseo.

Armario con desfibrilador y señales de primeros auxilios en una pared de madera del jardín
Desfibrilador camino de la pradera
Mesas de pícnic de madera en una pradera verde rodeada de árboles en el Jardín Botánico de Gijón
La pradera de pícnic

14. Hayedo y Carbayera de El Tragamón

Desde la pradera fui por el sendero de arriba, a través del hayedo (39) y del bosque mixto (38), hasta la Carbayera de El Tragamón (37). Es un Monumento Natural protegido, y aproximadamente la mitad del robledal forma parte del jardín botánico.

Camino cubierto de hojas otoñales junto a una valla de madera y un banco en el bosque

Otro panel habla de las carboneras. Hasta el siglo XX, en la cordillera Cantábrica el carbón vegetal se hacía a mano: se apilaba la leña alrededor de dos troncos verticales, se cubría con tierra y ramas y se quemaba despacio, casi sin aire.

Hayedo y bosque mixto

Amplias copas de robles centenarios sobre un claro de hierba en la Carbayera de El Tragamón
Robles centenarios de la Carbayera
Gran seta silvestre marrón sobre hierba seca y hojas en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Más de sesenta robles de la Carbayera tienen más de trescientos años, y algunos, más de cuatrocientos.

Robles antiguos bañados por el sol en el bosque protegido de la Carbayera de El Tragamón

15. El Bosque de los Niños y el camino a la salida

Junto a la Carbayera hay una zona infantil, el Bosque de los Niños. En el centro hay una enorme cabeza de un ser fantástico entre helechos arborescentes: de su boca sale un tobogán, y al lado hay un túnel para gatear. En esta zona viven personajes de las leyendas asturianas, como el cuélebre, una serpiente alada que, según la tradición, guarda tesoros.

Bosque de los Niños

Desde aquí bajé de nuevo hacia la salida.

Frondas verdes de un helecho arborescente en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón
Helecho arborescente
Anfiteatro al aire libre con asientos de colores bajo los árboles en el Jardín Botánico de Gijón
Anfiteatro
Arbusto de hojas estrechas con pequeñas bayas naranjas en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Camino de la salida todavía había prímulas en flor.

Flores blancas de prímula entre hojas verdes en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Se sale por la misma entrada principal.

Entrada al Jardín Botánico Atlántico de Gijón con su nombre en un muro de arenisca

Cómo llegar al Jardín Botánico de Gijón

El jardín está en las afueras, al este de la ciudad, junto a la Universidad Laboral. Desde el centro lo más fácil es ir en autobús o en taxi.

  • Autobús: línea 1 de EMTUSA, la empresa municipal de autobuses (recorrido El Cerillero – Hospital de Cabueñes), parada Jardín Botánico. El billete cuesta 1,50 € y se puede pagar con tarjeta o en efectivo. Al jardín llegan también otras líneas, la ruta se consulta fácilmente en Google Maps
  • Taxi o Uber: desde el centro, unos 7-10 €
  • En coche: hay aparcamiento junto a la entrada

Información práctica

  • Dirección: Avenida del Jardín Botánico, 2230, 33394 Gijón, Asturias
  • GPS: 43.521502, -5.615784
  • Horario: enero, febrero y de octubre a diciembre, 10:00-18:00; marzo, 10:00-19:00; abril y septiembre, 10:00-20:00; de mayo a agosto, 10:00-21:00 (compruébalo en la web antes de ir)
  • Cierre: los lunes (en julio y agosto abre también los lunes)
  • Último acceso: 45 minutos antes del cierre
  • Entrada: general 2,90 €; de 12 a 26 años y mayores de 65, 1,80 €; menores de 12 años, gratis
  • Universidad Laboral (justo enfrente): visita guiada de unos 75 minutos, 6 € (reducida 4,50 €), horarios en laboralciudaddelacultura.com
  • Entrada combinada visita a la Laboral + jardín botánico: 7 € (reducida 5,50 €)
  • Visitas guiadas: incluidas en el precio de la entrada, mejor reservar con antelación
  • Inauguración: 2003
  • Superficie: unas 25 hectáreas, con unas 30.000 plantas de unas 2000 especies
  • Cómo llegar: autobús n.º 1 hasta la parada Jardín Botánico (1,50 €), taxi desde el centro 7-10 €
  • Tiempo necesario: mínimo 2 horas, mejor 3
  • Web: botanico.gijon.es
  • Google Maps: ver ubicación

Consejos

  • Tiempo: mínimo 2 horas, y mejor 3 si no vas con prisa. Si te pones a leer los paneles de los pabellones, es fácil pasar aquí media jornada
  • Combínalo con la Laboral: el edificio de la torre está justo enfrente. En la visita guiada se sube al mirador de la torre, y la entrada combinada con el jardín cuesta 7 €
  • Mapa en papel: las colecciones están numeradas, y con los números es fácil planificar el paseo
  • La parte americana junto al laberinto: desde ahí no se puede pasar al resto del Itinerario Atlántico, tendrás que volver a la entrada
  • Comida: al fondo del jardín hay una pradera con mesas de pícnic casi en el bosque, y bancos hay muchos por todo el jardín
  • Aseos: junto a los pabellones de la parte alta de la Factoría Vegetal y en la pradera de pícnic
  • Agua: en el jardín hay fuentes de agua potable
  • Calzado: muchos caminos son de tierra y después de llover pueden estar húmedos
  • Con niños: el laberinto con la maqueta de la planta dentro del faro, el Bosque de los Niños con su tobogán, la colmena con abejas vivas y los paneles en forma de cómic
  • Idiomas: los paneles principales y las etiquetas de las plantas están en español e inglés, pero algunas vitrinas y paneles históricos solo en español
  • Agenda: en la entrada hay un cartel con el programa de actividades (visitas guiadas, talleres, charlas)
  • Lunes: el jardín cierra, salvo en julio y agosto

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llega al Jardín Botánico de Gijón desde el centro?

En el autobús urbano n.º 1 de EMTUSA hasta la parada Jardín Botánico. El billete cuesta 1,50 € y puedes pagar con tarjeta o en efectivo. En taxi o Uber desde el centro te saldrá por unos 7-10 €.

¿Cuánto cuesta la entrada al Jardín Botánico de Gijón?

La entrada general cuesta 2,90 €, y para jóvenes de 12 a 26 años y mayores de 65, 1,80 €. Los menores de 12 años entran gratis. Hay una entrada combinada con la Universidad Laboral por 7 €.

¿Cuánto tiempo hace falta para ver el jardín?

Un mínimo de 2 horas para recorrer las zonas principales. Si quieres pasear con calma por el bosque y leer los paneles de los pabellones, mejor calcula 3 horas o más.

¿Se puede hacer un pícnic en el jardín botánico?

Sí. Al fondo del jardín hay una pradera con mesas de madera para pícnic, con aseo y fuente al lado, y también hay muchos bancos. Mejor lleva la comida desde casa.

¿Merece la pena ir con niños?

Sí: está el laberinto de laurel con el faro, el Bosque de los Niños con su tobogán, la colmena de cristal con abejas vivas y los paneles en forma de cómic. Los menores de 12 años entran gratis.

¿Los paneles están también en inglés?

Los paneles principales y las etiquetas de las plantas están traducidos al inglés, pero algunas vitrinas y paneles históricos están solo en español.

¿Qué día cierra el Jardín Botánico de Gijón?

Los lunes, salvo en julio y agosto. El horario cambia según la temporada: en invierno abre hasta las 18:00 y en verano hasta las 21:00. El último acceso es 45 minutos antes del cierre.

¿Merece la pena el Jardín Botánico de Gijón?

Sí, sobre todo si te gustan los sitios tranquilos. Puedes simplemente pasear o ir leyendo los paneles. Aquí aprendí muchas cosas nuevas, tanto de plantas como de Asturias. Para mí es uno de los sitios más agradables de Gijón.