Lagos de Covadonga desde Oviedo en autobús: cómo ir sin coche
A Covadonga se suele ir por dos cosas: el santuario en las montañas de Asturias y los lagos glaciares Enol y Ercina, a más de mil metros de altitud. Aquí están la basílica de piedra rosa y la Santa Cueva, ligada al inicio de la Reconquista, y aquí empiezan las praderas de montaña del Parque Nacional de los Picos de Europa. Fui a finales de septiembre desde Oviedo, sin coche: en un día me dio tiempo a ver el santuario, recorrer los lagos y pasear un poco por Cangas de Onís. Cuento cómo organizarlo todo en autobús, dónde comprar los billetes, cuánto tiempo dejar para el paseo y cómo no confundir la parada de los lagos – tiene un detalle que no es nada obvio.

Qué es Covadonga y por qué ir
Covadonga es un pequeño santuario en las montañas de Asturias, y los dos lagos están doce kilómetros más arriba, por una carretera de curvas. Como recordatorio rápido: hacia el año 722 las tropas de Pelayo vencieron aquí a un ejército musulmán, y con esa victoria se suele fechar el inicio de la Reconquista. Pelayo fue el primer rey de Asturias, y su pequeño reino de montaña se considera el germen de la futura España.
Los lagos Enol y Ercina están más arriba, a algo más de mil metros, ya dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa. Fue el primer parque nacional de España: se creó en 1918 con el nombre de Montaña de Covadonga y en 1995 se amplió y cambió de nombre. Los ciclistas lo conocen por otra razón: la subida a los lagos es el final en alto más famoso de la Vuelta, el Alpe d’Huez de aquí.
Con la carretera a los lagos hay un detalle importante. Del 1 de junio al 18 de octubre está cerrada a los coches particulares. Durante ese tiempo el Principado pone en marcha el plan de acceso (Plan de Transporte a los Lagos): arriba solo suben autobuses especiales desde los aparcamientos de abajo, y también se puede subir en taxi. Por eso el coche aquí apenas aporta nada, y desde Oviedo todo se hace tranquilamente en un día en autobús. Yo fui un miércoles de finales de septiembre y lo que cuento a continuación es esa opción.
Cómo es el día en transporte público
Hay que coger varios autobuses, pero enlazan sin esperas largas:
- ALSA Oviedo – Cangas de Onís. Sale de la estación de autobuses de Oviedo (Estación de Autobuses Pepe Cosmen), el viaje dura alrededor de hora y media y el billete cuesta unos 7 € por trayecto. Los asientos no van numerados y se hace cola delante del autobús, así que conviene llegar un poco antes.
- Lanzadera Cangas – Covadonga. Sale cada media hora y tarda veinte minutos hasta el santuario. Con el billete de los lagos es gratis; sin él, 1,55 €.
- Autobús Covadonga – lagos. Es el autobús del plan de acceso, una media hora de subida por las curvas. El billete es solo de ida y vuelta, con hora fija de subida y de bajada.
- Vuelta. Autobús de los lagos a Cangas (en temporada baja normalmente sin transbordo, más detalles abajo) y ALSA a Oviedo.

Compré los billetes de los lagos con antelación por internet, y fue lo correcto: los billetes online tienen prioridad y allí solo venden lo que sobra. A finales de septiembre, en un día laborable, había muchas plazas y casi nadie. Pero según las opiniones, en julio y agosto los billetes para un día concreto se agotan con varios días de antelación.
Cangas de Onís: media hora entre autobuses
Entre la llegada del ALSA y la salida de la lanzadera tuve una media hora. Me bastó para llegar al Puente Romano – está a unos cuatrocientos metros de la estación – y volver al autobús.
Lo de «romano» es por tradición. En realidad es medieval, más o menos del siglo XIII, y quizá se apoya sobre antiguos pilares romanos. Tiene cinco arcos, y del más alto, el central, cuelga de una cadena la Cruz de la Victoria. La original se guarda en la catedral de Oviedo; la del puente es una copia. Cangas de Onís, por cierto, fue la primera capital del reino de Asturias.

Al puente se puede llegar por dos lados: bajar al agua y ver los arcos desde abajo o subir al propio puente. El suelo es de piedra y tiene forma de lomo; desde arriba se ven los tejados del pueblo y las montañas alrededor.


La lanzadera a Covadonga sale de la misma estación de autobuses. Si ya tienes el billete de los lagos, es gratis: basta con enseñar el código QR al conductor. Aun así conviene llevar algo de efectivo por si acaso: no siempre aceptan tarjeta, y 1,55 € es más fácil pagarlo en monedas.
El santuario de Covadonga
La lanzadera te deja arriba, junto a la basílica. El santuario son varios sitios que se recorren a pie: la basílica, la explanada con el monumento a Pelayo, la Santa Cueva en la roca, la fuente y el estanque de abajo, y un pequeño museo. La entrada a la basílica y a la cueva es gratuita, de ocho de la mañana a ocho de la tarde; el museo cuesta unos 2,50 €. Para todo el recinto, basílica incluida, me bastó una hora; con el museo hay que sumar otra media hora.
La basílica
La basílica se ve ya desde la ventanilla del autobús: dos torres afiladas sobre el verde de la montaña. Por fuera parece medieval, aunque se construyó entre 1877 y 1901, en estilo neorrománico, con caliza rosa de la zona. El proyecto lo hizo Roberto Frassinelli, un alemán que vivía en Asturias, y la obra la llevó el arquitecto Federico Aparici. Con el cielo nublado, la piedra rosa parece casi naranja.



Alrededor de la basílica hay una terraza con balaustrada. Debajo pasa la carretera por la que bajan los autobuses, y desde la terraza se ve bien cómo el edificio se asienta sobre un saliente de roca.



La basílica desde distintos lados: la carretera bajo la terraza, la torre detrás del cedro y las agujas




La puerta y las arcadas de la fachada


El pórtico y los capiteles de las columnas

Dentro de la basílica
Dentro hay penumbra y tonos cálidos: la misma piedra rosa, bóvedas altas, lámparas doradas en forma de aro colgadas de cadenas. Al fondo hay un órgano espectacular, empotrado directamente en la pared, algo muy poco habitual. En el ábside, detrás del altar, hay cinco ventanas estrechas y una gran cruz.


La nave de la basílica



El ábside, el órgano y la lámpara
A la derecha del altar hay una imagen de la Virgen con el Niño, rodeada de flores. Es la Santina, patrona de Asturias; hablo de ella más abajo, en la cueva. En las lámparas están grabados los nombres de los donantes, y entre las columnas cuelgan lámparas votivas.



Lámpara con inscripciones, lámpara votiva e imagen de la Virgen junto al altar
Junto a la entrada, en una hornacina, hay un busto de bronce en un marco barroco negro: el monumento al obispo de Oviedo con el que se terminó la basílica.


Monumento al obispo Martínez Vigil junto a la entrada
La explanada y el monumento a Pelayo
La explanada delante de la basílica está empedrada, a los lados hay banderas de España y de Asturias, y en el centro está Pelayo en bronce: en una mano lleva la cruz y la otra la levanta hacia la montaña. El monumento se colocó a mediados de los años sesenta; en el pedestal se lee: «Nuestra esperanza está en Cristo y este pequeño monte será la salvación de España».



El edificio con escudo en la explanada y el escudo de cerca
El entorno de la basílica está muy cuidado: un jardín con cedros y arbustos recortados, y en el jardín, una pequeña torre redonda con almenas.

El hotel, el jardín y la fuente de 1896
El edificio largo y amarillo junto a la basílica es el Gran Hotel Pelayo. Se construyó para los peregrinos hace más de cien años y sigue funcionando; es el único hotel dentro del propio santuario. Delante tiene un jardín con arbustos recortados, y junto a la entrada hay una fuente de piedra con la fecha «1896» y una cabeza de león de la que todavía sale agua. A finales de septiembre todo el jardín estaba lleno de bayas rojas de espino y de acebo.



La fuente de 1896 y la cabeza de león de cerca


Espino y acebo en el jardín
La Santa Cueva
Mucha gente viene sobre todo por la cueva. Desde la basílica se baja por un camino y luego se pasa por un túnel excavado en la roca. La cueva no es una gruta, sino más bien un hueco en lo alto de una pared vertical. En ella hay una pequeña capilla, y al pie de la roca hay un estanque. Desde el camino se ve todo a la vez: la roca, la capilla en el hueco y los edificios amarillos del santuario debajo.


A la cueva se entra por un túnel en la roca. En la entrada del túnel los peregrinos encienden velas y dejan flores: los vasitos rojos con velas están colocados en filas. Ahí mismo, contra la roca, hay una antigua cruz de piedra. Dentro del túnel, en una hornacina, hay tres cruces de madera, restos de un antiguo vía crucis.




Inscripción en la roca y velas en la entrada del túnel

En la cueva hay bancos de madera y un pequeño altar con la Santina, una pequeña imagen de madera de la Virgen. Según la tradición, antes de la batalla Pelayo se refugió en esta cueva, donde un ermitaño guardaba una imagen de la Virgen, y la victoria se atribuyó a su intercesión. La imagen antigua ardió en un incendio en el siglo XVIII; la actual es del siglo XVI y la cedió la catedral de Oviedo. Aquí también está la tumba del propio Pelayo: murió en Cangas y sus restos se trasladaron después a la cueva.



La capilla en la roca y el estanque debajo
Desde la plataforma junto a la cueva se ve una campana bajo un pequeño tejadillo en la ladera de enfrente. Está en pleno bosque y es fácil pasarla por alto. Bajo la roca están el edificio amarillo del santuario y una escalera que baja a la fuente, y junto a los edificios hay un farol de forja con una cruz.



El farol de forja y los edificios del santuario bajo la roca


La Fuente de los Siete Caños y el estanque
Debajo de la cueva están el estanque y una fuente de piedra. El agua sale de una Cruz de la Victoria tallada en la roca y cae en un pilón con siete caños. La llaman la fuente del matrimonio: quien beba de los siete caños se casará antes de un año. Eso sí, al lado hay un cartel que dice que no se puede beber de la fuente. En el estanque la gente tira monedas y el fondo brilla.


La Fuente de los Siete Caños y la basílica desde el arroyo de abajo
Aquí mismo, junto al estanque, hay dos leones de piedra.


Dónde coger el autobús a los lagos
Con la parada del autobús a los lagos hay un detalle que no es nada obvio. La lanzadera de Cangas te deja junto a la basílica, pero el autobús que sube sale de otro sitio: del aparcamiento El Peregrino (P5), más abajo por la carretera. No hay grandes indicaciones, solo un pequeño cartel de ALSA. Desde la basílica se tarda entre cinco y diez minutos cuesta abajo, por el bosque por un camino de piedra o por el arcén de la carretera.
Esto, por cierto, viene bien: la visita al santuario se ordena sola de arriba abajo. Primero la basílica, luego la cueva, después la bajada al estanque y a la Fuente de los Siete Caños, y desde ahí se sigue por la carretera hasta la parada. Lo importante es no esperar el autobús donde te dejó la lanzadera: el billete tiene hora fija y es fácil perderlo.

Parada del autobús a los lagos en Covadonga
- Dónde: aparcamiento El Peregrino (P5), por la carretera por debajo del santuario, con un cartel de ALSA
- Desde la basílica: 5-10 minutos a pie cuesta abajo
- Google Maps: ubicación de la parada
- Importante: los últimos servicios de las 18:50, 19:05 y 20:50 de las líneas 1 y 2 no paran en Covadonga
La carretera a los lagos
De Covadonga a los lagos hay unos doce kilómetros de curvas, y el autobús tarda una media hora. Por esta misma carretera pasan desde 1983 los finales en alto de la Vuelta: la pendiente media supera el siete por ciento, y en La Huesera llega al quince. Desde la ventanilla al principio solo se ven las curvas entre rocas calizas; luego la carretera sale a praderas abiertas y empiezan las vacas.


Hacia el kilómetro siete la carretera pasa junto al Mirador de la Reina, que debe su nombre a la reina Victoria Eugenia. El autobús no para ahí, pero en un día despejado desde la ventanilla se ve el valle e incluso la costa. Con nubes solo se ven las laderas cercanas.


La parte alta de la carretera: rocas, praderas y niebla

Los Lagos de Covadonga: qué hay arriba
El autobús para en el aparcamiento de Buferrera, entre los dos lagos. Hay un bar, aseos y, cerca, el Centro de Visitantes Pedro Pidal (gratuito, abre de diez a cinco y media) y las antiguas minas. De aquí salen todas las rutas.
Los lagos son dos. El Enol está un poco más abajo, a unos mil setenta metros de altitud, y es más grande y más profundo. El Ercina está más arriba y es menos profundo, de solo un par de metros. Los dos son de origen glaciar, rodeados de montañas calizas desnudas y praderas verdes. Hay un tercero, el Bricial, pero solo aparece después de las lluvias y del deshielo.

Para caminar hay dos rutas principales. La ruta corta, de unos dos kilómetros y medio, pasa por las minas, el Ercina, el mirador entre los lagos y el Enol, y vuelve al aparcamiento. Es una hora de caminata; con paradas, dos o dos horas y media. La ruta larga, señalizada como PR-PNPE-2, tiene unos seis kilómetros y unos ciento treinta metros de desnivel, y se calculan cuatro horas. Yo hice la corta: arriba empezó a llover, y la ruta corta encaja justo en las dos horas y media mínimas entre la subida y la bajada que marca el billete. Te recomiendo descargar antes un mapa sin conexión, por ejemplo Maps.me: con él es fácil ver por qué camino vas.
El parque está muy cuidado. Los senderos están empedrados, con barandillas de madera, y se camina a gusto incluso con lluvia. Y hay vacas por todas partes.
Las minas de Buferrera
En la ruta aparecen restos de las minas de Buferrera: raíles, una vagoneta oxidada entre muros de piedra y una antigua explotación que se cruza por un camino con pasarelas de madera. Aquí se sacó manganeso y hierro desde finales del siglo XIX hasta los años setenta; durante un tiempo la mina fue de una compañía inglesa.


La zona de pícnic bajo los árboles y los raíles de la antigua mina



Senderos empedrados con barandillas


Pasarelas de madera sobre la explotación
Mirador del Príncipe
El Mirador del Príncipe es una plataforma redonda de piedra al borde de un cortado, con una placa conmemorativa. Abajo está el valle llano y verde de la Vega de Comeya, donde antes se trataba el mineral de las minas; detrás, varias filas de montañas, y en un día despejado se ve la costa. Las nubes tapan la vista en cuestión de minutos, así que mejor no entretenerse.



La plataforma de piedra del mirador y la placa




La valla a lo largo del sendero hacia el mirador

Niebla, vacas y caballos
Incluso en un día despejado los lagos se pueden cubrir de niebla muy rápido, y conviene ir preparado. Por la mañana se puede mirar la webcam del lago Enol (el enlace está en la web oficial de los autobuses a los lagos, buslagoscovadonga.es) y la predicción de montaña de la AEMET. Ver la puesta de sol en los lagos es mucha suerte; en septiembre y octubre mejor no contar con ello.


Así llega a los lagos una nube en un par de minutos
Las vacas están por todas partes: en los senderos, junto al agua, en la carretera. Son de raza local de montaña, rojizas, con cencerros. En verano los pastores suben los rebaños a los pastos de altura, viven en las cabañas de piedra de las majadas y hacen queso Gamonéu, que se cura en cuevas aquí mismo, en la montaña. Las vacas no hacen caso a la gente, pero aun así es mejor rodearlas dejando espacio.


Las laderas sobre los lagos y una de las vacas de la zona
Lago Ercina
El Ercina es el más pequeño de los dos. Se puede llegar hasta el agua: es poco profunda y transparente, en la orilla hay piedras y, cuando no hay viento, refleja las rocas. En la pradera de al lado pastan caballos. Con niebla la orilla de enfrente desaparece y el lago parece más grande de lo que es.



La orilla del Ercina




Un caballo alazán de crin clara

Mirador de Entrelagos
Entre los dos lagos está la colina de La Picota, y en lo alto, el Mirador de Entrelagos. Es el único sitio desde el que se ven los dos lagos a la vez, y por eso merece la pena subir. Desde el Ercina sube un camino empedrado con un murete de piedra; la subida lleva diez o quince minutos. Desde arriba se ve el Enol entero, con la curva de la carretera a lo largo de la orilla, y por la ladera pastan vacas.



Los dos lagos desde la subida a La Picota: a la izquierda el Ercina, a la derecha el Enol


Un toro en la ladera

Lago Enol
El Enol es bastante más grande que el Ercina. Por la orilla pasa la carretera por la que llega el autobús, y junto al agua se conserva una antigua cabaña de pastores. Alrededor crecen espinos y en la hierba hay rocas sueltas. Las vacas van por el mismo sendero y no se apartan. El Enol tiene su tradición: cada 8 de septiembre se saca del fondo del lago una imagen de la Virgen y se lleva en procesión.


La cabaña en la orilla del Enol y una vaca en el sendero



Espinos junto al lago y una vaca en el sendero


La orilla del Enol desde dos lados




Hiedra y espino junto al sendero
La ruta larga PR-PNPE-2
Si hay buena visibilidad y tienes cuatro horas, merece la pena hacer la ruta larga. A la ruta corta se suman el Mirador del Príncipe, la vega del Bricial con el tercer lago, que solo aparece después de las lluvias, el hayedo de Palomberu y la Vega de Enol con la capilla del Buen Pastor y el refugio. Después el sendero vuelve junto al Enol hasta el aparcamiento. Son unos seis kilómetros y unos ciento treinta metros de desnivel, y el camino no es difícil. Pero con niebla no tiene sentido: casi no se ve nada, y aquí lo principal son las vistas.
Billetes a los lagos: cómo funciona
Las normas del plan de acceso cambian cada año, así que antes del viaje consulta la web oficial buslagoscovadonga.es. En 2026 funcionaba así:
Billetes y horarios del autobús a los lagos (2026)
- Cuándo funciona el plan de acceso: del 1 de junio al 18 de octubre (más Semana Santa, los puentes de mayo y algunos días de otoño). En ese periodo la carretera está cerrada a los coches particulares y solo se sube en autobús o en taxi. Al santuario de Covadonga se puede llegar siempre
- Billete: solo ida y vuelta, 9 € adultos, 3,50 € niños menores de 12 años, con hora fija de subida y de bajada. Mínimo 2 horas 30 minutos arriba
- Cambio de hora: hasta 2 horas antes del servicio. Si llegas tarde, tienes que comprar otro billete, si quedan plazas
- Líneas: el billete va asociado a una línea. Línea 1: desde Cangas de Onís (estación de autobuses, P1). Línea 3: desde Covadonga (P5) y Muñigu (P3). Línea 2: desde los aparcamientos El Bosque y El Repelao
- Lanzadera Cangas – Covadonga: cada 30 minutos, gratis con el billete de los lagos, sin él 1,55 €. En alsa.es se puede comprar como un trayecto normal
- Horario de verano (hasta el 30 de septiembre): primera subida 8:00, última 17:45, última bajada 20:50
- Desde el 1 de octubre: última subida 16:00, última bajada 19:05
- Dónde comprar: buslagoscovadonga.es o alsa.es. Los billetes online tienen prioridad; allí se vende lo que queda, en las máquinas de la estación de autobuses de Cangas y en los puntos de venta de los aparcamientos
- Aparcamientos: 2 € al día en cualquiera de los aparcamientos del plan
La vuelta: un solo autobús para todas las líneas
El billete online se vende solo para una línea. Yo lo compré «desde Covadonga a los lagos», y para la vuelta el sistema solo me ofrecía hasta Covadonga. En la práctica, el autobús de bajada era uno para todas las líneas y me llevó hasta la estación de autobuses de Cangas sin transbordo. No hay garantía: oficialmente la línea 3 termina en Muñigu, y en temporada alta los autobuses seguramente van por separado. En temporada baja parece que va uno solo. Al subir, conviene preguntar al conductor adónde va.
Si el autobús solo llega hasta Covadonga, de ahí a Cangas sale la lanzadera cada media hora, y con el billete de los lagos es gratis.
Cangas de Onís por la tarde: el puente, el río y las sidrerías
Por la tarde, entre el autobús de los lagos y el ALSA a Oviedo, quedan en Cangas una hora u hora y media. Mejor mirar antes la hora del autobús de vuelta: si al llegar no te dio tiempo a ir al puente y subiste directamente, deja tiempo para verlo al menos por la tarde. El pueblo es pequeño y todo está cerca de la estación. Además del puente, merece la pena ver la capilla de Santa Cruz: se construyó en el año 737 sobre un dolmen, un antiguo sepulcro de piedra, y hoy el dolmen se puede ver dentro. Y pasear sin más por la orilla del Sella: desde el puente nuevo se ven el puente viejo y las montañas en dirección a Covadonga.


El Sella en Cangas. Desde el puente se ven las terrazas de la orilla



El centro de Cangas junto al puente. Por la tarde las terrazas se llenan
Para cenar en Cangas, lo suyo es una sidrería. La sidra natural se escancia desde arriba, se sirve un culín y se bebe de una vez, mientras todavía está un poco espumosa. De comer, los dos clásicos: fabada y cachopo. Un cachopo da para dos.
Dónde comer en Cangas de Onís
- El Polesu – sidrería a 250 metros de la estación de autobuses, fabada y cachopo
- La Marivuelta – sidrería-restaurante, menú del día por unos 18 €, sirven rápido
- Llantares de Pelayo – menú por unos 22 €
- Cachopo – es para dos, pide uno
Taxi
Si el autobús no te cuadra de horario, hay taxis:
- Taxi colectivo a los lagos. Mientras funciona el plan de acceso, desde Covadonga salen los taxis colectivos de Taxitur: unos 12 € por persona ida y vuelta, sin reserva, salen a medida que se llenan, hasta las 19:00. Suben más arriba que el autobús, hasta el mismo Ercina
- Taxi normal Covadonga – Cangas (12 km): Taxitur +34 985 84 87 97, Taxi Javi +34 608 25 68 98. Por la tarde mejor reservarlo con antelación
Qué llevar
- Ropa por capas: arriba hace entre 5 y 8 grados menos que en el valle. A finales de septiembre yo arriba no pasé frío
- Chubasquero o paraguas: sí o sí. La lluvia en los lagos es parte normal del día
- Agua y algo de comer: en el aparcamiento hay bar, pero con colas
- Calzado con buena suela: los senderos están empedrados, pero después de llover las piedras resbalan
- Efectivo: 3-4 € para la lanzadera, por si el conductor no acepta tarjeta
Información práctica
Información práctica
- Santuario de Covadonga: basílica y Santa Cueva gratis, 8:00-20:00. Museo unos 2,50 €
- GPS de la basílica: 43.3093, -5.0547
- GPS de los lagos (aparcamiento de Buferrera): 43.2753, -4.9853
- Desde Oviedo: ALSA desde la estación Pepe Cosmen hasta Cangas de Onís, 1 h 35 min aprox., unos 7 € por trayecto. Sale más o menos cada hora
- Cangas – Covadonga: lanzadera cada 30 minutos, 20 minutos de trayecto, 1,55 € o gratis con el billete de los lagos
- Covadonga – lagos: autobús del plan de acceso, unos 30 minutos, billete de 9 € ida y vuelta
- Cuánto tiempo: santuario 1-1,5 horas, lagos 2,5 horas (ruta corta) o 4 horas (ruta larga), Cangas 1-1,5 horas
- Centro de visitantes de los lagos: 10:00-17:30, gratis
- Webs oficiales: buslagoscovadonga.es, alsa.es
- Parada de los lagos en Covadonga: P5 El Peregrino
Consejo: Los horarios, los precios y las fechas del plan de acceso cambian cada año. Antes del viaje comprueba los datos actualizados en buslagoscovadonga.es y alsa.es, y por la mañana mira la webcam del Enol y la predicción de montaña de la AEMET.
¿Merece la pena ir sin coche?
Sí, y en temporada es directamente la única opción. Desde Oviedo sale un día tranquilo: por la mañana el santuario, a mediodía los lagos, por la tarde sidra en Cangas y autobús de vuelta. Lo importante es no confundir la parada en Covadonga y no perder el autobús de los lagos.
Con el tiempo no tuve mucha suerte: arriba empezó a llover y las nubes tapaban las montañas una y otra vez. Pero el viaje me gustó igualmente: el parque está cuidado, hay poca gente y vacas por todas partes. La próxima vez quiero hacer la ruta larga, y en un día despejado.
FAQ
En autobús ALSA desde la estación de Oviedo hasta Cangas de Onís (1 h 35 min aprox.), luego en la lanzadera hasta Covadonga (20 minutos) y en el autobús del plan de acceso hasta los lagos (unos 30 minutos). Todos los billetes, salvo el del ALSA, se pueden comprar en buslagoscovadonga.es. El día entero sin coche lleva unas 10-11 horas.
Del 1 de junio al 18 de octubre y en días festivos la carretera a los lagos está cerrada a los coches particulares. En ese periodo funciona el plan de acceso: arriba solo suben los autobuses desde los aparcamientos de Cangas, Covadonga y Muñigu, o los taxis. Fuera de esas fechas se puede subir en coche.
El billete de ida y vuelta cuesta 9 € para adultos y 3,50 € para niños menores de 12 años. La lanzadera Cangas – Covadonga está incluida en ese billete; por separado cuesta 1,55 €. Aparcar en cualquiera de los aparcamientos del plan cuesta 2 € al día.
No de la basílica, donde te deja la lanzadera, sino del aparcamiento El Peregrino (P5), más abajo por la carretera, donde hay un cartel de ALSA. Desde la basílica son 5-10 minutos a pie cuesta abajo. El billete tiene hora fija, así que mejor bajar con tiempo.
El mínimo que marca el billete son 2,5 horas arriba, y alcanza para la ruta corta: las minas, el lago Ercina, el Mirador de Entrelagos y el lago Enol. Para la ruta larga PR-PNPE-2, con la vega del Bricial y el hayedo, hacen falta unas 4 horas.
La mejor visibilidad se da en días despejados de mayo a octubre, pero niebla y nubes puede haber en cualquier época. Por la mañana conviene mirar la webcam del lago Enol y la predicción de montaña de la AEMET. En julio y agosto los billetes del autobús se agotan con varios días de antelación; en septiembre, entre semana, se compran sin problema el mismo día.
El santuario: la basílica neorrománica de caliza rosa, la Santa Cueva con la Santina y la tumba de Pelayo, la Fuente de los Siete Caños y el estanque bajo la cueva. Todo lleva 1-1,5 horas. En Cangas de Onís merece la pena acercarse al puente medieval con la Cruz de la Victoria y a la capilla de Santa Cruz, construida sobre un dolmen.