Bahía de Kotor, Montenegro: guía de Perast, Kotor y Herceg Novi
La Bahía de Kotor es uno de los lugares más bonitos del Adriático: ciudades antiguas al pie de las montañas, una isla construida a mano con su iglesia y una carretera que va pegada al borde del agua. En esta guía te cuento qué ver en Herceg Novi, Perast y Kotor, dónde comer con vistas al estrecho de Verige, por qué merece la pena salir a navegar por la bahía y qué tiene de especial la tranquila península de Luštica.

Qué es la Bahía de Kotor y por qué merece la pena ir
La Bahía de Kotor (Boka Kotorska para los locales, también conocida como Bocas de Kotor) es una entrada del mar Adriático en el sur de Montenegro que se adentra en las montañas casi treinta kilómetros. Muchos la llaman el fiordo más meridional de Europa, y cuando ves montañas de kilómetro y medio cayendo directamente al agua, no dan ganas de discutir.
Dentro de la bahía hay varias ciudades antiguas: Kotor con sus murallas, el Perast barroco, Herceg Novi justo en la entrada. Todo esto perteneció a la República de Venecia, y la herencia italiana se nota en cada fachada. El casco antiguo de Kotor y toda la bahía están protegidos por la UNESCO.

Las distancias son cortas: de Herceg Novi a Kotor por la costa hay unos cuarenta kilómetros. Pero cuenta con más tiempo del que marca el navegador: la carretera es estrecha, va pegada al agua y te entran ganas de parar cada diez minutos.
La vuelta a la bahía en coche
Lo más cómodo es explorar la bahía en coche: los puntos principales, Herceg Novi, Perast, Kotor y la península de Luštica, están a lo largo de la misma carretera costera, y la bahía se puede cruzar en el ferry Kamenari – Lepetane. El orden lo decides tú: hay quien llega desde Dubrovnik y empieza por Herceg Novi, y quien sale de Kotor o Tivat. La vuelta completa por la costa son unos setenta kilómetros.
Información práctica: la carretera alrededor de la bahía
- Herceg Novi – Kotor por la costa: ~43 km, 1-1,5 horas sin paradas
- Ferry Kamenari – Lepetane: funciona las 24 horas, cruce de 5 minutos, coche ~€5
- Aparcamiento en Perast: a la entrada del pueblo (el centro está cerrado al tráfico), €1-2 por hora
- Aparcamiento en Kotor: parkings de pago junto a las murallas del casco antiguo, €1-3 por hora
- Gasolineras: hay en Herceg Novi, Kamenari, Kotor y Tivat
- Consejo: en julio y agosto sal antes de las 9 de la mañana; a mediodía la carretera de la bahía se llena de atascos
Por el camino van apareciendo pequeñas iglesias de piedra, capillas y veleros amarrados: la carretera es una atracción en sí misma.


Capillas de piedra y yates fondeados: el paisaje habitual de la carretera de la bahía
Herceg Novi: la ciudad a la entrada de la bahía
Herceg Novi está justo en la entrada de la bahía, así que es un buen punto para empezar a conocerla, sobre todo si vienes desde Dubrovnik. La ciudad fue fundada en 1382 por el rey bosnio Tvrtko I y a lo largo de su historia pasó por manos del Imperio otomano, Venecia y Austria-Hungría. Cada época dejó su fortaleza o su torre.
El casco antiguo es pequeño pero está en una ladera empinada: en lugar de calles hay muchas veces escaleras, y todo el rato subes y bajas. No en vano a Herceg Novi la llaman la ciudad de las mil escaleras. Lo mejor es dejar el coche en el paseo marítimo o junto a la carretera de arriba y seguir a pie.

La entrada principal al casco antiguo es el arco de la torre del reloj Sat-kula. Dentro del arco hay un pequeño relieve de la Virgen Negra tallado en madera de olivo quemada; es fácil pasarlo de largo si no lo sabes. Tras la torre empieza la plaza Belavista, con sus cafés y la iglesia del Arcángel Miguel, cuya cúpula clara se ve desde los callejones de toda la ciudad.



Iglesias de Herceg Novi: la cúpula del Arcángel Miguel, la fachada de San Jerónimo y un campanario sobre el mar
Herceg Novi es una ciudad viva: hay menos turistas que en Kotor, en las escaleras se seca la ropa tendida y entre las fachadas antiguas se cuelan casas normales donde vive gente. Pasea sin plan: todo el casco antiguo se recorre en una hora.


Calles de Herceg Novi: villas de principios del siglo XX y puertas que llevan cien años sin cambiar
Información práctica: Herceg Novi
- GPS del casco antiguo: 42.4531, 18.5375
- Cuánto tiempo: 1,5-2 horas de paseo
- Fortaleza Kanli Kula: entrada ~€3, desde arriba se ve toda la bahía; en verano hay conciertos dentro
- Aparcamiento: a lo largo del paseo Šetalište Pet Danica o junto a la carretera de arriba
Verige 65: comer con las mejores vistas de la bahía
Entre Herceg Novi y Perast, junto al ferry de Kamenari, hay un sitio por el que merece la pena planear la comida con antelación: el restaurante Verige 65. Está en el punto más estrecho de la bahía, junto al estrecho de Verige. Las mesas quedan justo sobre el agua y desde ellas se ven Perast y sus dos islas.
Se está muy a gusto, y recomiendo parar aunque sea para un café: esa vista lo vale. Es uno de esos sitios donde se nota de lleno el ambiente relajado del verano montenegrino.

Información práctica: Verige 65
- Dirección: Kostanjica bb, junto al ferry de Kamenari
- Horario: 08:00-01:00 todos los días
- Precio medio: €15-30 por persona (postre y café, unos €10)
- Google Maps: enlace
- Consejo: la mesa junto al agua al atardecer conviene reservarla con antelación, el sitio es popular
Perast: un pueblo barroco de una sola calle
Perast es el lugar más famoso de la bahía. Un pueblo diminuto, prácticamente un solo paseo marítimo, que en los siglos XVII y XVIII fue un puerto rico de la República de Venecia: sus capitanes llevaban barcos por todo el Mediterráneo. Con ese dinero se construyeron una quincena de palacios e iglesias que siguen en pie junto al agua.

El centro está cerrado al tráfico: se aparca a la entrada y se sigue a pie. El paseo entero se recorre en unos veinte minutos, pero cuenta con una hora u hora y media: aquí te entran ganas de asomarte a cada patio.


El paseo de Perast y las casas de piedra entre flores: un pueblo cuidado, pero sin pasarse de pulido
La iglesia principal del pueblo es la de San Nicolás, patrón de los marineros. Su campanario se ve desde cualquier punto de Perast y se puede subir. Por dentro la iglesia es más sobria de lo que esperarías de un pueblo barroco: techo de madera, altar de mármol y silencio.




Dentro de la iglesia de San Nicolás: mármol, madera y velas
En el paseo marítimo hay un Moritz Eis, la cadena de helados que fundó en Montenegro un emprendedor austriaco. El sorbete de frambuesa sabe como si hubieran metido en la tarrina un puñado de frutos rojos congelados, sin dulzor de sirope.

Esto es zona subtropical: junto a calles y carreteras florecen adelfas y plumbagos, en los muros de piedra crecen cactus y en los patios hay rosas y granados.


Plumbago y un cactus en flor: los pueblos de la bahía están llenos de flores
Y además en Perast viven muchísimos gatos. Duermen en los pretiles de piedra, bajo las adelfas, en las barcas, y a los turistas casi ni los miran.

Información práctica: Perast
- GPS: 42.4864, 18.6979
- Aparcamiento: a la entrada del pueblo, €1-2 por hora; en temporada se llena hacia las 10 de la mañana
- Campanario de San Nicolás: subida €2-3
- Cuánto tiempo: 1,5-2 horas con café incluido
- Cómo llegar sin coche: autobús Kotor – Perast (30 minutos, ~€1,5) o barco turístico desde Kotor
La isla de Nuestra Señora de las Rocas: una isla artificial con leyenda
Frente a Perast hay dos islotes. El primero es el de San Jorge, con cipreses y un monasterio benedictino del siglo XII: no se puede desembarcar, solo verlo desde el agua. El segundo, Nuestra Señora de las Rocas (Gospa od Škrpjela), es la única isla artificial del Adriático, y a esta sí se puede llegar.
La leyenda cuenta que en 1452 dos pescadores de Perast encontraron un icono de la Virgen sobre una roca sumergida. Desde entonces los marineros, al volver de sus travesías, echaban piedras junto a esa roca. En unos cuantos siglos, entre piedras y barcos viejos hundidos, se juntó material para una isla entera, y sobre ella se construyó una iglesia. La tradición sigue viva: cada 22 de julio los vecinos de Perast salen en barcas y echan piedras junto a la isla, en una fiesta que se llama fašinada.

Desde el paseo de Perast salen barcas hacia la isla cada pocos minutos; el trayecto dura cinco minutos. Dentro de la iglesia hay un museo con las ofrendas de los marineros: placas de plata con barcos, cuadros y la pieza más conmovedora, un icono que una vecina del pueblo, Jacinta Kunić, bordó durante 25 años entretejiendo en él su propio pelo.


La cúpula azul de la iglesia se distingue desde lejos: la cubrieron de cobre y el metal fue perdiendo color hasta este tono


La isla es pequeña: se rodea entera en diez minutos
Información práctica: Nuestra Señora de las Rocas
- Barca desde Perast: €5-10 ida y vuelta, salen según se van llenando
- Entrada a la iglesia y el museo: €3-5, en efectivo
- Horario: aproximadamente 09:00-18:00 en temporada, en invierno menos
- Cuánto tiempo: 40-60 minutos con el trayecto incluido
- Código de vestimenta: es una iglesia en activo, mejor llevar hombros y rodillas cubiertos
Paseo en velero por la bahía: mi mayor recomendación
Si tuviera que elegir una sola recomendación de esta guía, sería salir a navegar por la bahía. Desde el agua todo se ve completamente distinto que desde tierra: las ciudades se convierten en finas franjas de tejados y solo entonces entiendes lo altas que son las montañas que rodean la bahía.

Hay paseos de todo tipo: barcos en grupo desde Kotor (2-3 horas, con parada en Nuestra Señora de las Rocas), alquiler de lancha con patrón, veleros de media jornada. Mención aparte merece la salida al atardecer: hacia la puesta de sol el viento en la bahía es suave, el agua queda lisa, y cuando el sol se esconde tras las montañas, toda la bahía se vuelve naranja durante media hora.


El atardecer desde cubierta: a esa hora casi no queda nadie en el agua
Información práctica: paseos por la bahía
- Barcos en grupo desde Kotor o Perast: €25-50 por persona, 2-3 horas
- Velero con patrón: desde €200 por media jornada para el grupo
- Desde dónde salen: Kotor, Tivat, Herceg Novi, Perast
- Consejo: elige la salida de la tarde; en julio y agosto a mediodía hace calor en el agua, y al atardecer la bahía está en su mejor momento
Kotor: la ciudad tras las murallas
Kotor es la ciudad principal de la bahía y uno de los conjuntos medievales mejor conservados del Adriático. El casco antiguo se esconde tras unas murallas que trepan ladera arriba; desde abajo parecen dibujadas sobre la roca.
Dentro de las murallas no hay coches en absoluto. La ciudad es un laberinto de plazas empedradas, callejones del ancho de dos brazos abiertos y patios que aparecen de repente. El mapa aquí no hace mucha falta: la ciudad es pequeña y cualquier callejón acaba llevándote tarde o temprano a alguna de las plazas.

El edificio principal de la ciudad es la catedral de San Trifón, contemporánea de las catedrales románicas más antiguas de Europa. Dentro se guarda un relicario de oro y plata, y además se puede subir a la galería superior entre las torres.
A partir de ahí, simplemente pasea. Esto es lo que te puedes encontrar por los callejones sin ningún plan:


Callejones de Kotor: entre las casas hay cuerdas con ropa tendida, dentro de las murallas sigue viviendo gente


Portales de palacios y patios de paso: detrás de cada arco hay algo

La época veneciana dejó en Kotor los leones alados de San Marcos: aparecen en puertas y arcos por toda la ciudad. Y en las puertas de una de las iglesias hay paneles de bronce con escenas de la vida urbana: barcos, bodas, procesiones.


El león alado, símbolo de Venecia, y las puertas de bronce con la historia de la ciudad en imágenes
Entra también en las iglesias: en Kotor hay más de una decena y casi todas están abiertas. En una de ellas hay altares barrocos de mármol y un techo de madera pintado.



Huellas del terremoto de 1979: parte de un palacio sigue sin techo mientras las casas de al lado están restauradas

Kotor es además la ciudad de los gatos: son el símbolo oficial de la ciudad. Hay un museo del gato, las tiendas de recuerdos están llenas de gatitos y los gatos de verdad ocupan un banco sí y otro también.

Información práctica: Kotor
- GPS: 42.4247, 18.7712
- Entrada al casco antiguo: gratis, hay tres puertas: la del Mar, la del Río y la de Gurdić
- Catedral de San Trifón: entrada €3, todos los días ~08:00-19:00
- Cuánto tiempo: mínimo media jornada; con la subida a las murallas, un día
- Consejo: los días que atracan cruceros (se ve en el calendario del puerto) el centro está abarrotado de 10 a 16 horas; ve temprano por la mañana o al caer la tarde
Subida a las murallas: la mejor vista de la bahía
Desde el casco antiguo sube hacia la fortaleza de San Juan (San Giovanni) una escalera de unos 1350 peldaños. La subida lleva entre 45 minutos y una hora, pero con cada rellano se ve más y más bahía.
Más o menos a mitad de camino está la iglesia de Nuestra Señora de la Salud, del siglo XVI. Desde la iglesia ya se ve Kotor entero: los tejados, las plazas, el puerto y los barcos fondeados.



Kotor desde el mirador de la iglesia de Nuestra Señora de la Salud: el casco antiguo entero parece una maqueta
Información práctica: fortaleza de San Juan
- Entrada al sendero: €8-15 según la temporada, pago en efectivo; en invierno suele ser gratis
- Horario: aproximadamente 08:00-20:00 en temporada
- Subida: 1350 peldaños, 280 metros de desnivel, 45-60 minutos hasta arriba
- Consejo: sube por la mañana antes del calor y lleva al menos un litro de agua por persona
La península de Luštica: el lado tranquilo de la bahía
La península de Luštica separa la Bahía de Kotor del mar abierto, y es otro Montenegro completamente distinto: olivares, aldeas de piedra de una decena de casas, carreteras estrechas y casi nadie alrededor. En el interior de la península, junto a la aldea de Klinci, se abre la vista sobre la bahía de Herceg Novi y las montañas del otro lado.

Desde las orillas de la península se ven las viejas fortificaciones que protegían la entrada de la bahía: la fortaleza austrohúngara de Arza en el cabo y el fuerte circular de Mamula en el islote de enfrente. En la costa están las conocidas playas de Žanjic y Mirišta y la Cueva Azul, hasta la que llevan las lanchas.


Calas de Luštica: una vieja fortaleza en el cabo y fondeaderos tranquilos
Información práctica: Luštica
- Cómo llegar: en coche desde Kotor por Tivat y Radovići, ~30 km hasta la aldea de Klinci (50 minutos); carreteras estrechas, en algunos tramos hay que cederse el paso por turnos
- Playa Žanjic: guijarros blancos, agua transparente; en verano salen lanchas desde Herceg Novi
- Cueva Azul: lancha desde Žanjic, ~€10-15 por persona
- Cuánto tiempo: de media jornada a un día
- Consejo: reposta antes de entrar, en la península no hay gasolineras
Cómo planificar el viaje
Para las ciudades de la bahía, Herceg Novi, Perast y Kotor, hace falta como mínimo un día completo; con dos se va más a gusto. La subida a las murallas, el paseo en velero y la península de Luštica ocupan cada uno desde media jornada: elige según tus intereses o resérvale a la bahía tres días.
Para alojarse, lo más cómodo es Kotor (todo queda cerca, aunque en temporada hay ruido), Perast (bonito y tranquilo) o apartamentos en los pueblos intermedios: Dobrota, Orahovac, Stoliv. Ver la bahía sin coche también es viable: entre las ciudades circulan autobuses y taxis acuáticos, pero con coche te dará tiempo al doble.
La mejor época para el viaje es mayo, junio y septiembre: hace buen tiempo, el mar ya está templado y las multitudes de los cruceros todavía se soportan. En julio y agosto la bahía es igual de bonita, pero la carretera de la costa y los aparcamientos se convierten en una prueba de paciencia.
FAQ
Mínimo un día completo en coche para ver Herceg Novi, Perast y Kotor. Lo ideal son dos o tres días: así da tiempo a subir a la fortaleza, salir a navegar y recorrer la península de Luštica sin prisas.
Sí. Por la costa circulan autobuses Herceg Novi – Kotor con paradas en Perast y Risan, y desde Kotor salen barcos turísticos hacia Perast y las islas. Eso sí, con transporte público cuenta con más tiempo y revisa los horarios: por la tarde hay pocos servicios.
Las barcas salen del paseo de Perast según se van llenando y cuestan €5-10 por persona ida y vuelta. La entrada a la iglesia con el museo son otros €3-5 en efectivo. Con una hora en total es suficiente.
Sí, es la mejor vista de la bahía. La subida son 1350 peldaños, 45-60 minutos, entrada €8-15 en temporada. Sube por la mañana antes del calor, lleva calzado que no resbale y agua.
Desde la terraza del restaurante Verige 65, junto al estrecho de Verige, el punto más angosto de la bahía: desde allí se ven Perast y sus dos islas. Otra opción son los miradores de la carretera Kotor – Cetinje y el sendero a la fortaleza de Kotor.
De mayo a septiembre. Los meses más agradables son junio y septiembre: buen tiempo, pero sin las multitudes ni los atascos del pico del verano. En invierno la bahía también está abierta y bonita, aunque parte de los restaurantes y de las rutas en barco no funcionan.
A modo de conclusión
En la Bahía de Kotor una se siente en calma: la vida va sin prisas y todo alrededor es una preciosidad, montañas, agua y ciudades antiguas al borde mismo del mar. Es de esos lugares a los que dan ganas de volver, aunque sea por un atardecer más a bordo de un velero.
