Atardecer en el huerto de manzanos
El huerto de manzanos estaba en plena floración. Los suaves y delicados pétalos de las flores brillaban a los rayos del sol poniente, que se ocultaba lentamente, convirtiendo el verdor en serenos tonos rosados. Era el lugar perfecto para relajarse y disfrutar de la belleza de la naturaleza despierta. Los apenas perceptibles aromas de la hierba fresca y de una asombrosa tarde de mayo fascinaban y parecía que el tiempo se detenía en esta única creación de una primavera mágica.








